La despedida -Cuento-
. . No estaba muy seguro de hacerlo. Pensó que no era justo. Pero el tiempo ya era llegado, lo tomó entre sus manos. Lo acarició con los dedos. Jugó con él una última vez. Se puso la ropa para no arrepentirse, aunque lo hizo de forma sistemática y pausada; fua a la gabeta de su mesa de noche, la abrio, dio un vistazo rápido y tomo unos boxers ajustados, una franelilla para el sudor y unas medias deportivas. Se puso las prendas de vestir en el mismo orden que las sacó de la gabeta, el mismo orden en que posó su mirada en ellas. Llegó al closet y bajó todos los pantolones jeans que tenía, los tiró en la cama uno al lado del otro, los miró por un minuto completo y se puso el mismo que le había regalado su hermano cuando prometieron no separarse nunca aunque estuvieran lejos, por lo que se quedó cada uno con un compañero como testigo, hasta que uno de los dos se muriera y llegado ese día morírian los testigos del pacto. Se puso una camisa de algodón y mientras la abotonaba, lloraba la muer...