VAGABUNDA
VAGABUMDA
Memorias de una mujer frustrada
Esencia:
Alfa apostada en el círculo frenético de la nada
Electrocutando los versos áridos del instante
Creciendo en el prototipo agrietado de la inocencia
Acariciando la locura verde e la soledad
Para hacer lubricar el sexo tibio de la cordura
Sórdida criatura trepando la oscuridad comercial
del silencio
Haciéndole el amor al pensamiento
Tocando la frustración cruda de la gloria
Desvistiendo la amargura ensangrentada de las horas
Alimentando la mirada diurna de una existencia vacía.
Crepúsculo:
Nació la plebe murmullo de las horas
Sobre el sendero decapitado de la confusión
Promiscuo estruendo azotando el principio minusválido
de la luz
Cirros lubricando de imágenes nuestro espacio
Diagnosticando el orgasmo digital de la obsesión
Fuego absorbiendo la mirada obsoleta del pasado
Estrangulando la consciencia metálica del infierno.
Tierra germinando la música eléctrica del sueño
Escarbando el día condimentado de una ilusión.
Aire frígido de tu memoria
Maquillando el verbo prosaico del mar
Clonando la muerte blasfema en tus ojos
Momia errante en las calles de la duda.
Fragmento profano
Poema fúnebre del recuerdo
Amantando el miembro atrofiado de la razón
criatura ebria de tu cuerpo
fracción arrugada del tiempo
décima esclava de la circunstancia
misión filosófica de la ausencia
Para escanear la atmósfera herida del dolor
¿Frígida?
En el agosto castrado del vicio
Con el falo parlanchín del tiempo
Sudando la memoria angula de la frustración
Galopando en las ánforas mustias de tu cuerpo
Censurado la sinfonía sexual de tu espacio.
Soberbia transmutada por el deseo
Persiguiendo las gemas mundana de la luna.
Monosílabos de espasmos rotos
Imagen disecada del fervor
Retazo del nervio obtuso de las frases
Exacerbando anatemas de realidades plásticas
Explorando el chantaje hipertenso de la ansiedad
Plastificando el horizonte agreste del invierno.
¿Demente?
Con el prepucio fermentado del dolor
Dilapidando la oración mutilada por tus besos
Licor de espasmos bicéfalos
Tímidas plegarias del sol aforrado por mi sexo
Arañando la posesión rustica del precepto
Ego conjugado por tu fuego
Por la grieta imberbe del capricho
Por el semen evaporado del viento.
Otoño mudo arrastrando mis mañas
Penetrando mis ideas invertebradas
Ofreciendo la fricción taciturna de las letras
Evacuando en el calor claroscuro de la soledad
Taladrando la cresta acrílica de la lujuria
Tallando el sordo llanto de tu esencia
Dadiva libidinosa de las almas
Encaje tridimensional del encanto segregado
Por la medianoche
Encuadernado por el sentimiento pagano de la seducción
Peregrinando entre las baratas ofrendas del placer.
¿Ramera?
Ramera de sexo daltónico
Lamiendo las propinas di fónicas de tu falo
La erección acalambrada de tus prosas
El néctar cursivo de tus frases
La resta minúscula del tormento
Domesticando la verga apócrifa con tus lágrimas
Masturbando la escena invisible de la vida
Copulando con las replicas foráneas de tus formas
Abismo rasurado por el retorno
Interprete de la humedad clandestina de mis surcos
Figura abstracta del suspiro
Idioma fatuo de la realidad
Coito enfermo de la fantasía
Alfabetizando la hoguera rancia de mis entrañas
Lamiendo la mueca ególatra de tus sobras
La vigilia tierna de tu carne primitiva.
Penétrame:
Entre las cortinas de azufre de mi infierno
Con la sed vulgar de la madrugada
Con la fiebre tubular de la eternidad.
Chupa el sustantivo sinónimo de mi ser
Destruye el virgo gramático del encuentro
Sofoca el demonio mutante de mis pliegues
Eyacula en el simulacro espeso de mi perdición.
Terminado en el 2008
Comentarios
En mi opinión todos estos poemas son un retrato visceral del vigor juvenil que fluye en la voz apasionada y apasionante de su autora. Cada uno de ellos ricos en matices expresivos, desembocan en el mismo mar.
En cada verso puedo ver una flor que se entrega a la experiencia imaginaria de quebrar las fronteras artificiales que esconden y cohíben al ser humano desnudo que asoma en la mirada que llama, un susurro de abismo y acentos corporales teñidos de fuego consumidor.
La lectura fluye con una tensión creciente que estalla en la explosión de sentidos indecibles, que cazan su traducción en el lenguaje figurado de la poesía.